¡Salve, oh patria, pedazo sagrado
de la tierra que nos vio nacer!
¡Tu destino de gloria marcado
cumpliremos con fe y con valor!
En tus venas de ríos profundos,
corre el alma de un pueblo viril,
que ante el mundo levanta su frente
con la fuerza de un gran porvenir.
Orellana, heredad de titanes,
de la selva eres joya y bastión,
en tu suelo sembramos cantares
de trabajo, de paz y unión.
Con la estirpe de heróicos nativos
y el coraje del fiel pundonor,
custodiamos tus verdes fronteras
con orgullo, civismo y amor.
Nuestra selva bendita nos brinda
su riqueza, su luz, su esplendor,
y en el pecho de cada lojano,
manabita, serrano y colono,
late un solo y gran Ecuador.
El gran río que lleva tu nombre
es testigo de hazaña ancestral,
vía eterna que un día los hombres
descubrieron con rumbo inmortal.
¡Adelante, provincia gallarda,
juventud que empieza a triunfar,
con el brazo y la mente alerta,
tu grandeza vamos a labrar!
¡Salve, oh patria, pedazo sagrado
de la tierra que nos vio nacer!
¡Tu destino de gloria marcado
cumpliremos con fe y con valor!