Por Dios juro, sagrada bandera,
en el aire, en el mar y en la tierra,
en la paz y en la horrísona guerra,
¡defenderte hasta airoso morir! (bis)
Si extranjera ambición algún día
ultrajarte pretenda atrevida,
perderemos gustosos la vida
para hacerte lucir con honor.
Y tú misma serás fortaleza
y sabremos romper las cadenas,
pues sentimos correr por las venas
del gran Sucre, su sangre y valor.